Todo santo está impregnado de María

CELEBRANDO EL MES DE MAYO

TODO SANTO ESTÁ IMPREGNADO DE MARIA

Una constatación básica de la vida cristiana es que cada santo que el calendario romano celebra con alegría, tiene una devoción especial a la Virgen María. Ella es camino cierto para acercarnos a Jesús y nos lleva de la mano a todos los que queremos vivir nuestra vida cristiana.

El pueblo de Dios ha entendido esto de forma especial y por eso ve en la figura de María una de las grandes riquezas del cristianismo católico, expresado en devociones, procesiones, advocaciones, pero sobre todo en la gran devoción del Santo Rosario. María y el santo rosario son dos elementos inseparables en la vida del pueblo creyente. Es una forma de devoción a la madre del amor hermoso que ha dejado huella imborrable en la vida de todos los hombres y mujeres que profesamos esta hermosa religión.

San Juan Eudes no fue ajeno a esta realidad. De hecho, leyó su vida desde una especial relación con la Santísima Virgen María. Basta con ver toda la literatura que tiene en la que la menciona a María con un afecto especial. El Memorial de lo beneficios de Dios, da prueba cierta de ello. Desde antes de nacer, en su misma concepción y aun antes, en la vida de sus padres, san Juan Eudes leyó que María acompañaba su vida tejiendo los lazos de amor que se manifestarían en el futuro con la devoción al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María. Los primeros numerales del memorial nos dicen que su vida quedó marcada por la madre del amor hermoso, pues ella iba caminando de su mano, sin ni siquiera darse cuenta de ello. Él considera que María intercedió para el milagro de su concepción; de su nacimiento, y de su infancia. Él consideró que debía tener un afecto especial a ella y se comprometió de manera especial como el amado del libro del Cantar de los Cantares que ve a la amada de forma especial. El vio en sus obras y en su Congregación a María como la superiora y la formadora de nuestra Comunidad. En fin, todo huele y en todo respira a María.

Los Eudistas estamos viviendo en este mes de mayo esa misma experiencia. En medio de la cuarentena, hemos intensificado nuestras oraciones comunitarias; además, tal como el Papa nos lo pide en este mes de mayo, y más aún en medio de esta Pandemia que azota a todos por igual pedimos su maternal ayuda. Recurrimos a ella para que interceda ante su hijo y pueda acabar esta situación en todos los países. Oramos a María, para que interceda por nosotros, por nuestra comunidad y por nuestras vidas, además de nuestros proyectos.  En nuestra casa provincial hemos caminado este mes de la mano de María. Nuestro Rosario diario, nuestra oración eudista bajo la singular protección de nuestra madre y nuestra eucaristía diaria son algunos de los elementos que hemos profundizado en este mes para honrar a quien debe ser honrada como la dueña y señora de nuestra comunidad local.

Hoy más que nunca nos alegramos con María, la hija de Dios Padre, la madre del Dios Hijo y la esposa del Espíritu Santo que acompaña nuestra comunidad local y nos sigue llevando a FORMAR A JESUS en nuestros corazones.

Sigamos pidiendo a esta Madre que interceda por nuestra vida y nuestra congregación. Ella ha sido y seguirá siendo un camino especial para el eudista que quiere hacer VIVIR Y REINAR A JESÚS en su Corazón.

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