Monseñor Miguel Antonio Salas, un Pastor según el corazón de Dios

Miguel Antonio Salas Salas

Miguel Antonio Salas Salas nació el 29 de septiembre de 1915 en una humilde familia en Sabana Grande, la Grita, estado Táchira, y conoció la Congregación en el juniorado de Kermaría allá en la Grita, que era la primera casa eudista creada para cultivar las vocaciones autóctonas del país en el que los eudistas se habían implantado desde el año 1924.

Entró al noviciado eudista en el seminario de Valmaría en Colombia en febrero de 1936, donde cursa su filosofía y estudios teológicos. Recibe la Incorporación el 08 de febrero de 1940

Tres años después recibe la ordenación presbiteral un 24 de marzo de 1943 en el marco de las celebraciones de los 300 años de la Congregación de Jesús y María, y durante 17 años  se dedica a lo que es el carisma congregacional: la formación de buenos obreros del evangelio, sobre todo en los seminarios Santa Rosa de Osos en Colombia, Santo Tomás de Aquino en San Cristóbal y sobre todo como rector en el Seminario Interdiocesano Santa Rosa de Lima en Caracas, Venezuela.

Para el año 1961, el 02 de febrero es ordenado Obispo para la diócesis de Calabozo donde ejerce su trabajo como Pastor aproximadamente 18 años, y donde deja con sus obras y con su testimonio, indelebles recuerdos de lo que es un pastor consagrado al servicio de su grey.

Parroquias, seminarios, grupos de apostolado, visitas de pueblos y aldeas, visitas canónicas a las parroquias, presencia de la vida religiosa femenina en la diócesis, misiones generales, etc. Son al menos hoy en día el ejemplo y testimonio que muchos recuerdan de su paso en estas tierras llaneras.

Para el año de 1979 es nombrado arzobispo de la Arquidiócesis de Mérida, y durante 13 años recorre su intrincada geografía y conoce las necesidades de sus pueblos y de sus habitantes. También aquí se dedica a la creación de nuevas parroquias, sobre todo en la zona panamericana; impulsa movimientos de apostolado y promueve la catequesis, además, le da una importancia fundamental a los medios de comunicación social, fundando la Televisora Andina de Mérida y dotando al diario el Vigilante de moderna sede y maquinaria.

Su ingente trabajo y su gran dedicación hicieron posible que la Iglesia merideña sea hoy por hoy uno de los grandes pilares de la fe en Venezuela y cuna de grandes vocaciones y de grandes hombres de bien que pasaron por el seminario arquidiocesano de Mérida, pupila de sus ojos.

Una vez que se hace Emérito, se retira por allá en el año 1991 a su pueblo natal en Sabana Grande, pero como buen eudista, no se retira del trabajo, sino que sigue como capellán del Colegio de las Hermanas Dominicas en la Grita y según sus fuerzas lo posibilitaban, prestaba sus servicios en la arquidiócesis de Mérida y con la Congregación de Jesús y María. En 1999 el nuevo obispo lo nombra Vicario general, aunque sigue residenciado en Sabana Grande.

Muere a la edad de 88 años, el 30 de octubre del 2003 el primer eudista de Venezuela y primer obispo de la Congregación en nuestro país. Fueron 60 años dedicados al trabajo como formador-evangelizador EN LAS HUELLAS DE SAN JUAN EUDES.

Su vida ha sido ejemplo para muchos y todavía hoy lo recuerdan como un gran hombre y un santo de Dios. Su testimonio ha hecho que se inicie una causa hacia su canonización. Hoy día el SIERVO DE DIOS está en camino desde la causa diocesana que lleva diligentemente la Arquidiócesis de Mérida y confiamos en el Señor que este trabajo llegue a bien y podamos ver en los altares la vida de un santo como lo fue Mons. Miguel Antonio Salas. Que Dios bendiga a la congregación por dar sacerdotes santos al servicio del pueblo de Dios.

PD: Si quieres puedes entrar a nuestro canal de youtube: eudistas de Venezuela para que veas el video que se hizo sobre este gran personaje: https://youtu.be/_oc67Ms8qjA

También puedes conseguirlo en la versión en portugués en el canal de los eudistas de Brasil: https://youtu.be/t7MXdrZpFt8

 

 

1 comentario en “”

  1. Hombres con la diligencia por servir con dedicación,alegria y santidad es lo que se necesita para construir una tierra de gracia. Oremos por la canonización de este santo para que interceda ante el Señor ante la imperiosa necesidad de buenos y santos obreros.

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